Home »

La levadura es la responsable de la fermentación. Este es el proceso en el que la levadura se come el almidón de la harina y lo transforma en alcohol y en dióxido de carbono. La fermentación se conoce desde hace milenios. Y, como casi siempre, se descubrió por error. Fueron los egipcios los que descubrieron que si se dejaba la masa sin cocer durante tiempo, esta crecía y cambiaba de color y sabor. Por ello, los panaderos de aquella civilización normalmente dejaban sus masas de cereales en un lugar suficientemente fresco que posibilitaba la formación de burbujas de gas que las espumaban.

Este arte a la hora de preparar pan y bollería se propagó rápidamente por los países cercanos al Mediterráneo, sobre todo en Grecia. Sin embargo, fueron los romanos los que principalmente explotaron las artes culinarias en lo que a panadería se refiere, transmitiendo este conocimiento a toda Europa Occidental.

En el siglo XVII, los panaderos empezaron a usar la levadura de cerveza líquida, elaborada a partir de una mezcla de grano germinado y agua. Pero esta combinación producía demasiada amargura a las piezas elaboradas. No fue hasta el siglo XIX cuando se encontraron ingredientes alternativos que pudieran reemplazar ese sabor: la primera levadura seca se produjo en los Países Bajos y también provenía de destilerías pero sus delicadas necesidades de conservación hicieron que no tuviera mucho éxito como sustituta.

En 1.874, en Viena, se empezó a desarrollar una levadura mejor adaptada a la industria, dando como resultado el denominado Pan de Viena. Pero hasta la fecha y desde los tiempos del imperio Egipcio, nadie había encontrado ninguna explicación al proceso. Tuvo que ser en el 1.856 cuando la investigación de Louis Pasteur permitiera obtener una respuesta científica al fenómeno de la fermentación. Con ella y desde entonces, se empezó a trabajar en levaduras derivadas de las variedades descubiertas especialmente diseñadas para la panificación y así, hasta la actualidad.