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Los niños tienen unas necesidades de nutrientes diferentes a los adultos en proporciones y cantidades de calorías. También dependiendo de su edad, sexo y actividad , sus comidas han de ser diferentes.

Eso sí, el pan nunca debe faltar en la mesa, ni para los más pequeños ni para los adultos. Como ya demostramos en anteriores entradas, muchos estudios han demostrado que la ingesta de pan no está relacionada con el sobrepeso ni la obesidad, tampoco en el caso de menores. El pan aporta los hidratos de carbono necesarios para una dieta equilibrada. Más cuando actualmente hay une xceso de consumo de grasas y proteínas y existe un déficit de carbohidratos en las dietas habituales.

Por ejemplo, los niños de 2 a 3 años necesitan entre 1.000 y 1.400 calorías, de las cuales, del 5 al 20% deben ser proteínas, el 50% deben ser carbohidratos y entre el 30-40% deben ser grasas.

En este 50% de carbohidratos entran los panes, los cereales, la pasta y los arroces. Se deben consumir entre 6 y 8 raciones al día, lo que implica 4 a la jornada. Partiendo de que cada ración será de unos 40 gramos. Eso sí, la ingesta ha de repartirse equilibradamente entre el desayuno, comida, merienda y cena. Además, hay multitud de variedades de pan para que los pequeños puedan escoger y no consumir siempre el mismo: de centeno, de molde, de cereales, pan de leche, etc…